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Qué son las ‘casas pasivas’ o ‘passivHaus’

Geotermia, aerotermia, domótica… son algunas de las soluciones dedicadas a crear viviendas más sostenibles que hemos tratado en este blog.

Y es que si bien esta tendencia ya existe en el sector desde hace varios años, la crisis del Coronavirus parece que incrementará todavía más el interés de los compradores por adquirir propiedades más sostenibles y, en consecuencia, eficientes con los recursos. 

En este contexto, las llamadas ‘passivHaus’ o ‘casas pasivas’ son una tendencia a la que prestar atención.

Básicamente, se trata de un tipo de edificaciones muy concreto basado en la edificación sostenible, diseñadas siguiendo unos patrones preestablecidos en los que la eficiencia energética es el objetivo principal.

A pesar de que para muchos se trata de un concepto novedoso, lo cierto es que ya en 1979 la arquitectura comenzó a poner el foco en el asunto, sobre todo tras la publicación de la obra ‘Passive Solar Energy Book’ de Edward Mazria, un arquitecto norteamericano especializado en investigación y energías renovables, que sentó las bases del movimiento. 

No sería hasta finales de los 80, sin embargo, cuando el estándar ‘Passivhaus’ fue creado y, a día de hoy, el Passivhaus Institut es el encargado de otorgar el Certificado Passivhaus, que solo se entrega a aquellas construcciones de gran aislamiento térmico, con la máxima calidad del aire interior, con aprovechamiento de energía solar y con una serie de factores que reducen hasta el 90% el consumo energético, entre otros aspectos. 

En España, las casas pasivas no fueron una realidad hasta 2009, con Andalucía y Cataluña encabezando la tendencia en nuestro país, y aunque a día de hoy existen unas 60 oficialmente declaradas, lo cierto es que son muchos quienes comienzan a mostrar interés por ellas. 

¿Cuáles son las principales características de este tipo de viviendas?

  1. Son construidas con materiales no contaminantes y sin ningún tipo de impacto en el paisaje.

  2. Disponen de un aislamiento térmico de gran calidad, que supone un ahorro de energía enorme.

  3. Eliminan los puentes térmicos para mantener la temperatura interior ideal.

  4. Poseen una estanqueidad más eficiente para evitar la filtración de aire, alérgenos o polvo.

  5. Utilizan sistemas de ventilación específicos y extremadamente eficientes. 

Con todas estas ventajas, el precio es a día de hoy la única desventaja. ¿Conseguirán este tipo de edificaciones abrirse paso en los próximos años?